La Transmisión

Intentar descubrirlo, buscar los indicios de nuestra identidad, es recorrer la propia historia familiar y colectiva.

¿Qué nos legaron? Costumbres, formas de ser y de hacer. Ideas acerca del trabajo, de la cordialidad, el secreto de cada proceso, de cada acierto.

Qué nos mostraron, qué  recibimos, qué indicios encontramos en lo colectivo?                                                       
Esa tenacidad a futuro, del que ha luchado en un ecosistema duro. Hablar poco de sí mismos, no dar lugar a la ostentación y esa capacidad de transformadores incansables. La presencia marcada, recta, formal, la que busca caminos, la que define y no vacila, arremete. La del discurso corto y el hacer sostenido. 

El encuentro donde se compartir familiaridad, proveniencia ese respeto de aquello de lo que se proviene, de dónde ha surgido, seres y saberes. Extraño concepto que remite al origen, ese orgullo, de “Lo blanco es blanco y lo negro es negro, sin grises que valgan por medio”, como decía el poeta.

Montaña o mar, único definiendo arriba, abajo monumental como su paisaje solitario acompañante perenne, el esfuerzo con la recompensa del cumplir con lo que Dios manda.
Leyes y jerarquías que daban un principio y un fin, un modo de proceder específico: ahí la recompensa en el saber que uno ha aprendido.

Sentir la fuerza, la potencia, el vigor de transformar la naturaleza, de usar… y cuidarla. El pan nuestro de cada día, el orden, los detalles.
Los detalles definen, logran la identidad del quehacer. Ese milagro de crear algo con las propias manos, prados verdes, vacas cuidadas, alimentos, bordados para luego la satisfacción del logro en el estar.

El hacerse presente dando una mano ante el dolor, la dificultad o que corresponda a la ocasión, como ceremonias.
Pocas palabras, gran observación, mirada aguda de conocedor que escudriña el horizonte tratando de ubicar “Ver , base para apreciar” decía el sabio.

Aquí los hijos de aquellos adolescentes del desarraigo buscando saber, conocer, descubrir…

Legado no es sólo materia es concepto que recibimos, que portamos y que como fruto tomarlo es también trabajo y proceso. Proceso que debemos realizar, incorporar, apreciando su particularidad y esencia.

Es de Otro, de Otros que nos precedieron y con ello…Un largo camino incierto por lo novedoso se abre ante nosotros, la aventura  de nuestras vidas. Este es el reto: des-cubrir su sello, su material, sentido y significado y luego hacerlo propio, decía el maestro.
                                                                                                                                         
Proceso nada simple el de la herencia,  lo heredado, es algo que no es propio y lo es o deberá serlo. ¿Todo? ¿Y qué es? ¿De qué consta?¿ Qué vé cada uno? ¿Qué cree que será el buen destino? Qué es?¿Qué tomará? ¿Qué llevará adelante? Es nuestra responsabilidad, cómo se hace?  Desde la raíz decía el  cantor, con humildad y respeto.
Respeto es una palabra que viene del latín respiciere,  algo así como volver a mirar.

Este volver alude a no quedarse fijado a un punto de vista.

Volver a mirar y allí nos encontramos con las palabras del sabio, nuevamente:
“Ver base para apreciar
Apreciar, base para conocer
Conocer, base para actuar”.

Tal vez debemos mirar hacia adentro y , afuera poniendo atención en qué nos han legado con generosidad y cuidado. A nos, un colectivo, allí están los indicios para seguir nuestra marcha y colocar cada uno su sello, su aporte, enalteciendo y enriquecidos por un pasado ir armando un presente que mantenga valores y tradiciones que nos identifican, aquello que perdura.

“La organización vence al tiempo”decía un viejo conocedor con la satisfacción de lo vivido y la fuerza de la transmisión.

Es lo que encontramos en el diálogo con nuestros mayores cuando  generosamente cuentan con la alegría de mostrar sus eslabones, al que sabe oír, su historia y enseñanzas. Allí percibimos su esperanza y pasión : su vida y anécdotas de la Casa Grande, el Centro Montañés, el aprendizaje de la experiencia. 

Allí está el legado, a nosotros descendientes nos convoca a otra tarea,  observar, comprender, discernir, hacerlo propio y seguir con los valores propicios para el crear colectivo y hacerlo presente.

Lic. Beatriz Miranda